En el mundo de papel, las lágrimas son pequeños trozos de cartulina azul.
La mujer hecha con una servilleta del bar tiene un problema de alcoholismo, tres hijos, cero empleos, cero ayudas del Ayuntamiento de negras cartulinas y nadie que se solidarice con su desgracia. Salta desde el séptimo piso del edificio de cartulinas naranjas mientras los niños, de papel maché, lloran en el tercer piso.
El individuo de papel de regalo se lleva los billetes del Monopoly mientras todos miran hacia otro lado.
El hombre de papel recio rasga al otro, de papel de seda, y huye por los callejones de papel pinocho.
El niñato hecho de periódicos deportivos increpa y abusa del chiquillo hecho con páginas de libro de texto.
Los hombres hechos con páginas de Hamlet trabajan para aquellos hechos de papel de manualidades preescolares.
El muchacho de folios en blanco copia e imita lo que hacen los demás papeles por miedo a que lo acusen de ser distinto a los folios de su paquete de origen. De mayor será funcionario del Estado.
Al que sueña con montar en aviones de papel lo condenan al mechero. En la noche previa a pagar la condena, a través de los barrotes de papel de lija, ve un pájaro de papel. Cierra los ojos, respira hondo, sonríe.
Por Juan Antonio Latorre.
It's already become a routine of mine to turn on the laptop and enter this universe of yours that this blog is. With me, at least, you've achieved what many writers aim to get; their readers hooked on their stories. Congratulations. Now, the best advice I can give you is to go on writing. However, as I'm not a professional yet, I've decided to say it poetically by borrowing William Wordsworth's words. Never stop "filling your paper with the breathings of your heart".
ResponderEliminarUooouhh, best comment ever... As long as people like you keep reading my stories, I will never stop writing. Thank you so much, this comments help me more than you can imagine.
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