7 de septiembre de 2014

ELLA SOLO SE ENAMORABA DE LOS ESCRITORES.

Queridos, os dejo aquí una entrada que ha escrito una chica muy, muy especial. Espero que la disfrutéis tanto como yo:

Ella se enamoraba siempre de los escritores. Y no de los vivos, de los que podría encontrar firmando en las grandes librerías o en las ferias. Amaba a los muertos, con esa clase de amor romántico que traspasa el tiempo y el espacio, y los devolvía a la vida mientras durara su lectura, para luego volver a llevarlos a la tumba cuando llegaba a la última página. A veces lloraba cuando la historia se terminaba. Lloraba porque sabía que estaban en un sitio en el que no podría alcanzarles, y su condena era quedarse ahí con el recuerdo de sus palabras, y las sombras de sus voces en la oscuridad. Les echaba de menos, y echaba de menos todo lo que no habían escrito, todo el tiempo que les habían robado para estar con ella, aunque fuera de esa forma tan etérea. Porque, para ella, era más fácil amar las palabras que a las personas. Lo sabía, pero no quería saberlo, y se escudaba en los escritores para ocultárselo a sí misma. Por eso de los escritores vivos nunca se enamoraba. Estaban en alguna parte, ahí fuera. Eran personas reales, comunes y corrientes. Y, como tales, no eran perfectos.

Solo los muertos eran perfectos.

Por Susana Sanz Velasco. Gracias por dejarme publicarlo, preciosa.

1 comentario:

  1. Yo, más que de los escritores, me enamoro de sus creaciones; de esos personajes a los que dan vida para que sean inmortales en una historia. Normalmente me enamoro de los buenos, de los caballerosos, de los humildes y valientes, pero a veces también de los villanos complejos que guardan un drama psicológico, el cual, una vez descubierto, los vuelve más tiernos. A mí, lo que me enamora de los escritores, es que sean capaces de crear ilusiones y personas que correría a conocer si fuesen reales.

    Gracias por la reflexión.

    Breathinghominess

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