‘’Dejas de ser un niño cuando eres consciente por primera
vez de que tus padres van a morir algún día’’.
Así de claro nos lo decía Rafa. Rafa era mi profesor de
filosofía en cuarto de la E.S.O. Hasta los quince años no empecé a estudiar
filosofía, y siempre me preguntaba por qué no habíamos empezado a estudiarla
mucho antes.
Era una asignatura diferente. Ahí no hacíamos operaciones
con números que no llevaban a ninguna parte, ni memorizábamos datos que no
podrían ser utilizados más allá del ámbito académico. Lo que hacíamos en
filosofía era estudiar cómo veían la realidad grandes personajes de la historia
de la humanidad, aquellos locos llamados filósofos.
Desde el primer gran filósofo, Sócrates, y su duelo
intelectual contra los sofistas, hemos visto muchísimas perspectivas sobre cómo
debe organizarse una sociedad democrática, qué papel tiene la religión en la
humanidad, qué es moral y qué no lo es… Pero esto no servía solo para llenarnos
la cabeza de datos inservibles en nuestro día a día, sino que nos permitía
posicionarnos al lado de uno u otro punto de vista con respecto a política,
religión, moralidad…
La filosofía no te enseñaba datos, sino a ser un ciudadano.
Y es por esa razón por la que me enerva pensar que nuestro querido gobierno se
plantea retirar esta asignatura del sistema educativo. En detrimento de la
filosofía, parece que se aumentarán las horas de religión, algo que se puede
aprender yendo a la iglesia siempre que quieras. Y que no se me malinterprete,
no estoy en contra de que se enseñe religión, simplemente creo que es un
conocimiento al que tenemos muy fácil acceso hoy en día gracias a las pequeñas
parroquias que tenemos en nuestros barrios, y que por tanto no debe quitarle
horas a la filosofía. Ni religión, ni matemáticas, ni inglés, ni lengua.
Ninguna asignatura nos aporta tantísimo a nivel personal como la filosofía.
Aunque quizás ese aporte que nos hace como seres humanos es
la razón por la que intentan quitárnosla. Cuanto más se pregunte una persona
qué es bueno para la sociedad y cuáles son sus deberes como ciudadano, antes se
dará cuenta de que vivimos en una sociedad idéntica a la de 1900 con Cánovas y
Sagasta, con el añadido de que los medios de comunicación controlan lo que
pensamos y lo único que nos preocupa es comprarnos un móvil nuevo para
mandarnos whatsapps. La ausencia de filosofía significaría crear una generación
de idiotas manipulables, y eso les encanta a todos los políticos, sea cual sea
su ideología.
Juan Antonio Latorre. Todos los que queráis opinar al respecto, tanto a favor como en contra, estáis invitados a hacerlo en los comentarios y yo estaré encantado de leerlo e incluso debatir con quien quiera. Un abrazo para todos, y que tengáis una buena semana.