29 de septiembre de 2014

LARGA VIDA A LA FILOSOFÍA (Artículo de opinión).

Queridos lectores, hoy estrenamos sección: los artículos de opinión. Este en concreto se debe a la intención del gobierno de suprimir la filosofía del sistema educativo. Espero que os guste.

‘’Dejas de ser un niño cuando eres consciente por primera vez de que tus padres van a morir algún día’’.
Así de claro nos lo decía Rafa. Rafa era mi profesor de filosofía en cuarto de la E.S.O. Hasta los quince años no empecé a estudiar filosofía, y siempre me preguntaba por qué no habíamos empezado a estudiarla mucho antes.
Era una asignatura diferente. Ahí no hacíamos operaciones con números que no llevaban a ninguna parte, ni memorizábamos datos que no podrían ser utilizados más allá del ámbito académico. Lo que hacíamos en filosofía era estudiar cómo veían la realidad grandes personajes de la historia de la humanidad, aquellos locos llamados filósofos.
Desde el primer gran filósofo, Sócrates, y su duelo intelectual contra los sofistas, hemos visto muchísimas perspectivas sobre cómo debe organizarse una sociedad democrática, qué papel tiene la religión en la humanidad, qué es moral y qué no lo es… Pero esto no servía solo para llenarnos la cabeza de datos inservibles en nuestro día a día, sino que nos permitía posicionarnos al lado de uno u otro punto de vista con respecto a política, religión, moralidad…
La filosofía no te enseñaba datos, sino a ser un ciudadano. Y es por esa razón por la que me enerva pensar que nuestro querido gobierno se plantea retirar esta asignatura del sistema educativo. En detrimento de la filosofía, parece que se aumentarán las horas de religión, algo que se puede aprender yendo a la iglesia siempre que quieras. Y que no se me malinterprete, no estoy en contra de que se enseñe religión, simplemente creo que es un conocimiento al que tenemos muy fácil acceso hoy en día gracias a las pequeñas parroquias que tenemos en nuestros barrios, y que por tanto no debe quitarle horas a la filosofía. Ni religión, ni matemáticas, ni inglés, ni lengua. Ninguna asignatura nos aporta tantísimo a nivel personal como la filosofía.

Aunque quizás ese aporte que nos hace como seres humanos es la razón por la que intentan quitárnosla. Cuanto más se pregunte una persona qué es bueno para la sociedad y cuáles son sus deberes como ciudadano, antes se dará cuenta de que vivimos en una sociedad idéntica a la de 1900 con Cánovas y Sagasta, con el añadido de que los medios de comunicación controlan lo que pensamos y lo único que nos preocupa es comprarnos un móvil nuevo para mandarnos whatsapps. La ausencia de filosofía significaría crear una generación de idiotas manipulables, y eso les encanta a todos los políticos, sea cual sea su ideología.


Juan Antonio Latorre. Todos los que queráis opinar al respecto, tanto a favor como en contra, estáis invitados a hacerlo en los comentarios y yo estaré encantado de leerlo e incluso debatir con quien quiera. Un abrazo para todos, y que tengáis una buena semana.

14 de septiembre de 2014

La vida de Bruno.

El primer beso de Bruno con Natalia fue memorable. Tras un paseo nocturno por los bosques de hojas azules, se pararon al borde de un lago que parecía una sopa de estrellas. Bruno cogió las manos de su tesoro, escuchó el silencio unos segundos y le recitó uno de los poemas que había escrito para ella. Uno de esos poemas que ni siquiera tienes que esforzarte en pensar. Uno de esos poemas en los que la mano no te la maneja el cerebro, sino el alma. Mientras pronunciaba el último y glorioso verso, posó las manos en su cintura, y tras decir la última palabra, la besó.
Los labios de Bruno arroparon el labio inferior de Natalia. Sus manos rodearon su cintura y la apretaron firmemente contra él. Sintió su cuerpo por completo y notó un escalofrío en las manos y en las piernas. Sus labios se separaron unos centímetros y sonrieron. Bruno la besó en la frente con ternura y se fundieron en un abrazo que duró varios minutos. Unos minutos en los que no hizo falta hablar nada, porque sus cuerpos, sus ojos y sus ardientes corazones ya lo decían todo.

Bruno preparó una sorpresa muy especial para pedirle matrimonio a Natalia. La llevó a la playa en la que ella solía veranear con su familia cuando era pequeña, de la que guardaba los mejores recuerdos de su niñez. Ahí, en la fina y suave arena, un camino hecho a base de pétalos de lila la condujo a una pequeña caja enterrada en la que se encontraba un anillo de zafiros. En unos altavoces sonaba La vie en rose, su canción favorita, y si alzaba la vista veía romper las olas rojas de aquel mar de azúcar. Bruno la cogió de la cintura por detrás y le susurró en el oído ‘’te amo’’ por primera vez.

Desde aquel primer beso inolvidable, Bruno disfrutó de cada minuto junto a Natalia. Disfrutó de cada paseo cogidos de la mano, de cada ‘’buenos días, cariño’’, de cada beso de buenas noches, de cada pelea, de cada tarde tumbados en el césped, de cada película, de cada poema y de cada amanecer que vieron abrazados. Disfrutó de cada segundo de gloria que le regaló su ángel, y entonces llegó el día en el que Natalia se quedó embarazada. Y, cuando Bruno imaginó que algún día sostendría entre sus brazos el mayor regalo que le podía hacer su amada, en ese preciso instante, lloró de felicidad por primera vez en su vida.

Y de repente, abrió los ojos. Le despertó el sonido del claxon de un coche. Se encontraba en su lujoso apartamento en el centro de Madrid. Notó un pinchazo en la boca del estómago y no podía creer lo que había sucedido. Mejor dicho, no quería creerlo. Había sido un sueño.
Cada mañana se derrumbaba al desayunar solo, sin escuchar a Natalia tarareando La vie en rose. Echaba de menos su pelo, su voz, la mirada tan tierna que se le dibujaba mientras sonreía, sus abrazos, sus historias y, sobre todo, sus besos. Era tal la desesperación de Bruno, que llegó incluso a perder la cabeza. No quería estar con ninguna mujer porque lo consideraba una infidelidad a Natalia. Pasó años solo, recordando esos besos de algodón de azúcar. Cada noche intentaba concentrarse para volver a soñar con ella, para volver a sentir el roce de su piel y el de sus labios... Y es que, en alguna parte de su cabeza, Bruno estaba convencido de que Natalia existía, que la volvería a encontrar en otro sueño y que volvería a pasar otra vida junto a ella. Para Bruno la vida real estaba en los sueños.
Se volvió un hombre cada vez más ausente, viviendo enfrascado en los recuerdos que tenía de aquella otra vida y con la vaga esperanza de volver a encontrarla cada noche. Y era esa esperanza lo único que le permitía seguir adelante viviendo esa pesadilla que otros se atrevían a llamar vida. Un sabio dijo una vez que la más cruel y dolorosa de las muertes, es la muerte por imaginación, y Bruno la estaba probando en forma de lenta y agonizante tortura.
Cada vez recordaba peor su cara. El paso de los años se llevaba cada vez más rápido el recuerdo de cada beso. Bruno se estaba volviendo loco intentando no olvidar cada detalle, pero era imposible. Fue una mañana de abril cuando Bruno salió a trabajar y le atropelló un coche.

Mientras agonizaba en el suelo, cerró los ojos y volvió a recordar mejor que nunca. Dicen que antes de morir pasa la vida ante nuestros ojos, y a Bruno le pasaron únicamente los flashbacks de aquel sueño. Fue en ese momento cuando comprendió que ese recuerdo tan vivo era lo más cerca que volvería a estar de Natalia, y entonces, sonrió.

7 de septiembre de 2014

ELLA SOLO SE ENAMORABA DE LOS ESCRITORES.

Queridos, os dejo aquí una entrada que ha escrito una chica muy, muy especial. Espero que la disfrutéis tanto como yo:

Ella se enamoraba siempre de los escritores. Y no de los vivos, de los que podría encontrar firmando en las grandes librerías o en las ferias. Amaba a los muertos, con esa clase de amor romántico que traspasa el tiempo y el espacio, y los devolvía a la vida mientras durara su lectura, para luego volver a llevarlos a la tumba cuando llegaba a la última página. A veces lloraba cuando la historia se terminaba. Lloraba porque sabía que estaban en un sitio en el que no podría alcanzarles, y su condena era quedarse ahí con el recuerdo de sus palabras, y las sombras de sus voces en la oscuridad. Les echaba de menos, y echaba de menos todo lo que no habían escrito, todo el tiempo que les habían robado para estar con ella, aunque fuera de esa forma tan etérea. Porque, para ella, era más fácil amar las palabras que a las personas. Lo sabía, pero no quería saberlo, y se escudaba en los escritores para ocultárselo a sí misma. Por eso de los escritores vivos nunca se enamoraba. Estaban en alguna parte, ahí fuera. Eran personas reales, comunes y corrientes. Y, como tales, no eran perfectos.

Solo los muertos eran perfectos.

Por Susana Sanz Velasco. Gracias por dejarme publicarlo, preciosa.

AVISO IMPORTANTE: NUEVAS ENTRADAS SOLO LOS DOMINGOS.

Buenos días, queridos y queridas. En esta segunda semana de existencia del blog no he subido tanto material como en la primera, y quería dar una explicación al respecto. Los visitantes de este blog que me conocen personalmente me han estado preguntando el motivo por el que esta semana no haya sido tan activo como en la anterior, y aquí va la explicación: no quiero que esto se convierta en una obligación. No quiero tener que hacer como mínimo tres entradas a la semana o estar subiendo cosas prácticamente todos los días. Por esta razón, he aquí el comunicado:

A PARTIR DE AHORA, SOLO SUBIRÉ ENTRADAS LOS DOMINGOS.

Así es. Puede que algunos domingos suba más de una entrada, o puede solo suba una, pero solo habrá material nuevo los domingos. Así que ya sabéis, queridos y queridas, cada domingo os espero en este espacio al que todos estáis invitados. ¡Un abrazo para todos!

2 de septiembre de 2014

EL CORAZÓN DELATOR.

Este texto, que no he sabido clasificar ni como relato ni como poema, quiero dedicárselo a todas las personas que, por desgracia, sufren o han sufrido ansiedad. Probablemente, aquellos que no saben qué es sufrir uno de esos ataques nocturnos no entiendan muy bien de qué va lo que van a leer a continuación. De hecho, casi les recomendaría que no lo leyesen, porque supongo que no les gustará. No os preocupéis, el próximo que suba será ''para todos los públicos''. En cuanto a aquellos que sigáis leyendo y entendáis de qué va todo esto, espero que disfrutéis esto y no os sintáis solos o incomprendidos. Allá va:

EL CORAZÓN DELATOR.



Pum, pum, pum…
Maldita sea. Las cuatro de la mañana.

Ni siquiera en los sueños en que aparezco me siento en paz conmigo.
¿Acaso eso es soñar?
A veces sueño despierto que sueño dormido.

Pum, pum, pum, pum…
¿Será mi imaginación?
¿Será real?
¿Cómo puedo saberlo?

Mi cara esboza la mueca del llanto,
Pero no consigo que brote una sola lágrima.


Pum, pum, pum, pum, pum…
Intento poner la mente en blanco.
Imagino una sábana blanca.
Alzo la vista y es ella quien la sujeta.
Sonríe.

Quisiera que ella hiciese méritos para odiarla; así todo más fácil resultaría.
Quiero dejar de quererla, pero no puedo. Me sigue sonriendo.
Su sonrisa me hace daño, me enamora.
Y eso provoca mi acto de cobardía; las ganas de suicidar mi corazón.

Pum, pum, pum, pum, pum, pum…
Ni con ella, ni sin ella.
Ahí está él. Todo le disgusta.
‘’Dime al menos cómo complacerte y hacer que pare este via crucis.
Líbrame de la roca de Sísifo’’.

Las seis de la mañana. El sol sale y me arrebata mi juguete en forma de Z.
Él no me deja. Él vive en la noche y de día dormita.

Pum, pum, pum…
Desayuno. Pongo las noticias. Se calla.
Soy educado con el enemigo y digo:
‘’Te veré en el combate de esta noche’’.

Y, sin más, salgo de casa. Dentro de doce horas, el second round.
‘’¿Qué te ocurre?’’ Me dice el hombre de la bata blanca.
‘’El corazón me late tan fuerte que no puedo dormir’’.


Por Juan Antonio Latorre.