EL CORAZÓN DELATOR.
Pum, pum, pum…
Maldita sea. Las cuatro de la
mañana.
Ni siquiera en los sueños en que
aparezco me siento en paz conmigo.
¿Acaso eso es soñar?
A veces sueño despierto que sueño
dormido.
Pum, pum, pum, pum…
¿Será mi imaginación?
¿Será real?
¿Cómo puedo saberlo?
Mi cara esboza la mueca del
llanto,
Pero no consigo que brote una
sola lágrima.
Pum, pum, pum, pum, pum…
Intento poner la mente en blanco.
Imagino una sábana blanca.
Alzo la vista y es ella quien la sujeta.
Sonríe.
Quisiera que ella hiciese méritos
para odiarla; así todo más fácil resultaría.
Quiero dejar de quererla, pero no
puedo. Me sigue sonriendo.
Su sonrisa me hace daño, me
enamora.
Y eso provoca mi acto de
cobardía; las ganas de suicidar mi corazón.
Pum, pum, pum, pum, pum, pum…
Ni con ella, ni sin ella.
Ahí está él. Todo le disgusta.
‘’Dime al menos cómo complacerte
y hacer que pare este via crucis.
Líbrame de la roca de Sísifo’’.
Las seis de la mañana. El sol
sale y me arrebata mi juguete en forma de Z.
Él no me deja. Él vive en la
noche y de día dormita.
Pum, pum, pum…
Desayuno. Pongo las noticias. Se
calla.
Soy educado con el enemigo y
digo:
‘’Te veré en el combate de esta
noche’’.
Y, sin más, salgo de casa. Dentro
de doce horas, el second round.
‘’¿Qué te ocurre?’’ Me dice el
hombre de la bata blanca.
‘’El corazón me late tan fuerte
que no puedo dormir’’.
Por Juan Antonio Latorre.
Me encanta imaginar al corazón latiendo fuerte, sintiendo cada "Pum". Me gusta esa personificación que has hecho de la ansiedad, como si fuera una persona con mala leche que te priva del sueño y después, al comenzar el día, te abandona como si ya no importases. Pero lo que adoro es ese final, ese intento de lucha y de ganar la batalla.
ResponderEliminarMucho ánimo a todos los que sufran ansiedad. Al final, si uno no se rinde, todo se vence y se supera.
Breathinghominess