2 de septiembre de 2014

EL CORAZÓN DELATOR.

Este texto, que no he sabido clasificar ni como relato ni como poema, quiero dedicárselo a todas las personas que, por desgracia, sufren o han sufrido ansiedad. Probablemente, aquellos que no saben qué es sufrir uno de esos ataques nocturnos no entiendan muy bien de qué va lo que van a leer a continuación. De hecho, casi les recomendaría que no lo leyesen, porque supongo que no les gustará. No os preocupéis, el próximo que suba será ''para todos los públicos''. En cuanto a aquellos que sigáis leyendo y entendáis de qué va todo esto, espero que disfrutéis esto y no os sintáis solos o incomprendidos. Allá va:

EL CORAZÓN DELATOR.



Pum, pum, pum…
Maldita sea. Las cuatro de la mañana.

Ni siquiera en los sueños en que aparezco me siento en paz conmigo.
¿Acaso eso es soñar?
A veces sueño despierto que sueño dormido.

Pum, pum, pum, pum…
¿Será mi imaginación?
¿Será real?
¿Cómo puedo saberlo?

Mi cara esboza la mueca del llanto,
Pero no consigo que brote una sola lágrima.


Pum, pum, pum, pum, pum…
Intento poner la mente en blanco.
Imagino una sábana blanca.
Alzo la vista y es ella quien la sujeta.
Sonríe.

Quisiera que ella hiciese méritos para odiarla; así todo más fácil resultaría.
Quiero dejar de quererla, pero no puedo. Me sigue sonriendo.
Su sonrisa me hace daño, me enamora.
Y eso provoca mi acto de cobardía; las ganas de suicidar mi corazón.

Pum, pum, pum, pum, pum, pum…
Ni con ella, ni sin ella.
Ahí está él. Todo le disgusta.
‘’Dime al menos cómo complacerte y hacer que pare este via crucis.
Líbrame de la roca de Sísifo’’.

Las seis de la mañana. El sol sale y me arrebata mi juguete en forma de Z.
Él no me deja. Él vive en la noche y de día dormita.

Pum, pum, pum…
Desayuno. Pongo las noticias. Se calla.
Soy educado con el enemigo y digo:
‘’Te veré en el combate de esta noche’’.

Y, sin más, salgo de casa. Dentro de doce horas, el second round.
‘’¿Qué te ocurre?’’ Me dice el hombre de la bata blanca.
‘’El corazón me late tan fuerte que no puedo dormir’’.


Por Juan Antonio Latorre.

1 comentario:

  1. Me encanta imaginar al corazón latiendo fuerte, sintiendo cada "Pum". Me gusta esa personificación que has hecho de la ansiedad, como si fuera una persona con mala leche que te priva del sueño y después, al comenzar el día, te abandona como si ya no importases. Pero lo que adoro es ese final, ese intento de lucha y de ganar la batalla.

    Mucho ánimo a todos los que sufran ansiedad. Al final, si uno no se rinde, todo se vence y se supera.

    Breathinghominess

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